| Félix
Marmaduke Vargas Fernández, militante del Partido Socialista
que integró el equipo de seguridad del Presidente Salvador
Allende -y que escapara herido después del bombardeo a la
casa presidencial de Tomás Moro el 11 de septiembre de 1973-
fue detenido en el mes de enero de 1974, por Militares, en una casa
ubicada en calle Valenzuela Puelma de la comuna de La Reina. Fue
visto recluido en el Regimiento Escuela de Ingenieros Militares
de Tejas Verdes, cuyo Comandante era el entonces Coronel de Ejército
Manuel Contreras Sepúlveda. Su rastro se perdió desde
ese recinto militar.
Existe otra versión de la detención de la víctima
y es que ésta se habría producido en una micro de
recorrido, en donde fue reconocido por un carabinero que procedió
a detenerlo.
No obstante estas dos versiones de su aprehensión, existe
coincidencia de testigos directos de su reclusión en Tejas
Verdes.
Carlos Osvaldo Vargas Campos conversó con él en
el Campamento de Detenidos de Tejas Verdes. El testigo fue detenido
en enero de 1974 y conducido, en un camión tipo 3/4, frigorífico,
metálico a Tejas Verdes. Después de cinco días
de su llegada a dicho recinto, fue sacado al patio junto a todos
los detenidos. Allí, un Oficial al que posteriormente reconoció
como el actual Brigadier Pedro Espinoza, les dirigió una
arenga en la que les dijo que ellos eran prisioneros de guerra y
que no trataron de huir porque serían fusilados de inmediato.
El testigo conoció al afectado entre el 21 y el 22 de enero
de 1974, cuando ambos se encontraban recluidos en Tejas Verdes.
Conversaron en tres o cuatro oportunidades, en días distintos,
y Félix Vargas le dijo estar preocupado por su familia. Lo
dejó de ver poco antes del 28 de enero de 1974, ignorando
hasta hoy lo que sucedió con el afectado.
Por su parte, Gines Emilio Rojas Gómez -autor del libro
"Tejas Verdes" y en 1991 Agregado Cultural y de Prensa
en la Embajada de Chile en Uruguay- también es testigo directo
de la reclusión de la víctima en Tejas Verdes. Entre
muchos otros testimonios que entregó el declarante, señaló
que en una ocasión, cuando los detenidos se encontraban en
el patio de ese recinto militar, el Suboficial que estaba a cargo
de ellos, Ramón Carriel Espinoza, le pidió que buscara
a alguien que pudiera darles una charla sobre Historia de Chile.
El testigo, a raíz de esta petición, tomó contacto
con Félix Vargas, ex-Gap, militante socialista y que manejaba
muy bien el lenguaje político. El afectado le contó
que había trabajado como ecónomo en la casa de Tomás
Moro. A fines de enero o primeros días de febrero de 1974,
la víctima fue sacada para interrogatorio y no se le volvió
a ver. En la cabaña que compartía con otros detenidos
quedó su chaqueta y su cédula de identidad, pertenencias
que fueron retiradas después por los militares. Según
el testigo, Félix Vargas siempre mostró una asombrosa
tranquilidad y tenía el convencimiento íntimo de que
iba a morir.
César Valenzuela Osorio, quien permaneció recluido
en el Campamento de Detenidos de Tejas Verdes entre el 25 de enero
y el 28 de febrero de 1974, también fue testigo de la permanencia
de la víctima en este recinto militar. El 26 de enero de
ese año, en su primera salida al patio del Campo, conversó,
entre otros, con el afectado. Este le contó que había
trabajado en la Casa Presidencial de Tomás Moro y que lo
estaban interrogando sobre el GAP, sigla que identificaba al equipo
de seguridad presidencial, diciendo que estaba seguro de que lo
iban a matar. Se veía físicamente mal, delgado y golpeado.
Un día desapareció y no volvió a saber de él.
Valenzuela Osorio fue sometido a brutales torturas en Tejas Verdes.
En febrero de 1992, compareció ante el Tribunal, el Suboficial
Mayor de Ejército Ramón Luis Carriel Espinoza, quien
señaló que el 12 de septiembre de 1973 fue designado
jefe de turno del Campamento de Detenidos de Tejas Verdes. Sus tareas
-dijo- consistían en vigilar que los presos no escaparan
y atender sus necesidades de alimentación y alojamiento.
Todos los días concurrían enfermeras de guerra, con
el grado de Teniente, para atender a los recluidos, especialmente
cuanto éstos llegaban después de ser interrogados.
También había un médico general, con grado
de Capitán. Agregó que cuando algún detenido
estaba grave, era trasladado al hospital de San Antonio, aunque
este hecho a él no le consta.
El Suboficial declaró que Félix Vargas efectivamente
permaneció como detenido en Tejas Verdes y al que recuerda
porque dio una charla sobre historia de Chile. Señaló
que es posible que haya conversado con él, pero no puede
precisar sobre qué. El declarante dijo que, en general, él
no conversaba con los detenidos, excepto cuando los veía
muy deprimidos o cuando volvían de interrogatorios. Dijo
desconocer si el afectado sufrió malos tratos o torturas,
pero, por versiones de los otros detenidos y por las condiciones
en que éstos volvían de los interrogatorios, puede
suponer que el trato no fue el mejor y que es posible que haya sido
sometido a torturas.
El declarante no recuerda hasta qué fecha permaneció
la víctima en el Campamento de Tejas Verdes, ni quiénes
lo retiraron del recinto. Sin embargo, dice que podrían aportar
mayores antecedentes al respecto el entonces Oficial de Ejército
Raúl Quintana Salazar, el que también hacía
guardia en el Campamento y tenía contacto con todos los detenidos;
el también Oficial Fernando Cerda Vargas, que hacía
guardia en el Campo de Detenidos, y el Sargento Manuel Palma Parra,
el que solía entretenerse conversando con los presos. Agrega
que el mayor David Miranda Monardes, Fiscal Militar, era la persona
que decidía el destino de los detenidos, seguramente por
órdenes del Comandante del Regimiento (Manuel Contreras Sepúlveda).
Miranda comunicaba sus decisiones al Secretario de la Fiscalía,
Patricio Carranza Saavedra, quien llevaba toda la documentación.
Por último, el testigo expuso ante el Tribunal que uno
de los interrogadores era el Capitán o Mayor de Ejército,
Mario Jara Seguel. También supo que un señor de apellido
Valdés -de Investigaciones de San Antonio- participaba en
dichas sesiones.
Durante la tramitación del proceso por el desaparecimiento
del afectado, a través de distintos Oficios, se estableció
la estructura y organización del Campamento de Detenidos
de Tejas Verdes que funcionaba en el Regimiento Escuela de Ingenieros
Militares de esa localidad.
GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
El 29 de noviembre de 1990 se presentó una denuncia de
presunta desgracia del afectado ante el 11º Juzgado del Crimen
de Santiago, la que fue rolada con el Nº58.243-5.
En la presentación de ésta, Bernardo Vargas Fernández
-hermano de la víctima -señalaba al Tribunal que,
con el correr de los años, lograron establecer primero fragmentariamente
y después en forma más detallada, lo ocurrido al afectado.
Félix Vargas -se decía- consiguió escapar herido
de la casa presidencial de Tomás Moro, después de
que ésta fuera bombardeada el 11 de septiembre de 1973, alojando
en casa de distintas amistades. Meses después fue detenido
por Militares. Se solicitaba la citación a declarar de los
testigos de reclusión de la víctima y el envío
de un exhorto internacional, diligenciado por la Corte Suprema,
a Gines Emilio Rojas Gómez, quien se encontraba en Montevideo,
Uruguay. Además, se pedían distintos Oficios dirigidos
al Instituto Médico Legal, al Ministerio del Interior, a
la Dirección General de Carabineros, a cementerios de la
Región Metropolitana y de la provincia de San Antonio, a
Policía Internacional, entre otros. Se adjuntó, además,
la declaración jurada de Carlos Osvaldo Vargas Campos y fotocopia
del libro "Tejas Verdes, mis primeros tres minutos" de
Ginés Emilio Rojas. La denuncia fue acogida a tramitación.
En enero de 1991 ya se habían recibido en el Tribunal las
respuestas a distintos Oficios, constatándose que su defunción
no aparecía registrada y que en el Ministerio del Interior
no se registraba orden de detención en contra del afectado.
Ante una orden judicial, Investigaciones informó haber consultado
en el Instituto Médico Legal de Santiago; en el Gabinete
Central de Identificación; en el Cementerio Parroquial, Morgue
y Registro de Defunciones de 1974, de la provincia de San Antonio.
Todas estas diligencias no tuvieron resultados positivos. Además,
se averiguó en el Regimiento de Tejas Verdes en donde el
afectado fue visto detenido en enero de 1974; la respuesta allí
fue que tales consultas debían hacerse por intermedio de
la Jefatura del Estado Mayor del Ejército, (7 de marzo de
1991). Al respecto, se consignó un Oficio dirigido al Tribunal
por el Mayor General Rodrigo Sánchez Casillas, Jefe del Estado
Mayor, en el que se informó que no se contaba con antecedentes
sobre la materia.
En abril de 1991 compareció el testigo Carlos Osvaldo Vargas
Campos, quien atestiguó sobre la permanencia de Félix
Vargas en el Campamento de Detenidos de Tejas Verdes. También
en este mes se presentó un escrito ante la Corte Suprema
solicitando se despachara un exhorto internacional a Montevideo,
Uruguay, para que declarara Ginés Emilio Rojas. En mayo de
ese mismo año, la Corte Suprema devolvió el exhorto
al Juzgado, señalando que debía darse estricto cumplimiento
a las formalidades procesales. El 20 de mayo de 1991, se despachó
nuevamente el Oficio a la Suprema, dando por cumplido lo solicitado
y pidiendo el despacho del exhorto. Días después,
la Corte devolvió por segunda vez el exhorto. En esta oportunidad
los abogados se informaron en la Secretaría de la Corte Suprema
que debían remitir dos exhortos: uno dirigido a la Corte
Suprema y otro al Juzgado competente de Montevideo, el que sería
determinado por la Corte Suprema de Uruguay. Se despacharon entonces
ambos exhortos. Y hubo una nueva devolución de los Oficios,
el 28 de junio de 1991, sin que se hubiere tramitado éste,
señalándose que a los antecedentes se debía
acompañar una comunicación dirigida a la persona que
se haría cargo de la tramitación de dicha diligencia
en Montevideo.
Sin que se lograra el despacho del exhorto a Uruguay, en octubre
de 1991, concurrió personalmente a declarar ante el Tribunal,
Ginés Emilio Rojas, quien había viajado en esa oportunidad
a Santiago. El testigo señaló que había estado
con el afectado en Tejas Verdes y que dejó de verlo cuando
sacaron a la víctima para interrogatorio.
En octubre de 1991, la parte querellante solicitó que se
tomara declaración a Manuel Contreras Sepúlveda, ex-Jefe
de la DINA y ex-Comandante del Regimiento Escuela de Ingenieros
Militares de Tejas Verdes, el que se encontraba detenido en el Hospital
Militar declarado reo por el Ministro en Visita Adolfo Bañados,
por el asesinato de Orlando Letelier. No se dio lugar a la diligencia
"sin perjuicio de lo que más adelante se resuelva, avanzada
sea la investigación y determinada la suerte seguida por
Félix Vargas".
El 18 de noviembre de 1991 se interpuso una querella por secuestro
agravado del afectado, la que fue acogida a la tramitación
y acumulada al proceso ya mencionado.
A diciembre de 1992, la causa se encontraba abierta y en estado
de sumario.
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