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Alejandro Vargas Contreras, padre de
un hijo, militante del Partido Socialista, era miembro de la Guardia
Presidencial, GAP, de Salvador Allende y en el cumplimiento de sus
funciones cayó prisionero el 11 de septiembre de 1973. Fue
conducido al Regimiento Tacna, donde permaneció hasta el
13 de septiembre del mismo año. Ese día, junto con
otros prisioneros fue sacado del Regimiento en un camión
militar y conducido a un destino desconocido. Desde esa fecha se
encuentra desaparecido.
Alejandro Vargas Contreras residía en la Casa Presidencial
de Tomás Moro, donde cumplía sus funciones de miembro
de la Guardia Presidencial, más conocidos por el calificativo
dado por la prensa de la época de GAP -grupo de amigos personales-
aludiendo a una expresión del propio Presidente de la República.
Era originario de Tomé y periódicamente viajaba a
esa ciudad, donde residían sus padres, en cuya casa también
vivía Merari Agurto, con quien tenía una hija nacida
el 5 de septiembre de 1973, a la cual no alcanzó a conocer.
Alejandro Vargas tenía planeado ir a su hogar el 11 de septiembre.
Ese día, muy temprano en la mañana, junto con los
otros miembros de la Guardia Presidencial se dirigió a La
Moneda, acompañando al Presidente de la República.
Allí permanecieron mientras se producía el ataque
de las fuerzas de Infantería y tanques al mando del General
Javier Palacios, a las que se sumaron más tarde efectivos
de Carabineros, hasta que a las 11:00 horas aproximadamente, comenzó
el bombardeo de la Fuerza Aérea de Chile, que destruyó
gran parte de La Moneda.
Los miembros de la Guardia Presidencial y otras personas permanecieron
en el Palacio hasta que recibieron la orden del Presidente Salvador
Allende de salir, lo que se hizo por la puerta de calle Morandé
80 del Palacio de La Moneda, allí fueron encañonados
y golpeados por los Militares y se les ordenó tenderse en
el suelo con las manos en la nuca, estando permanentemente amenazados,
incluso de ser aplastados por un tanque que se dirigió hacia
ese lugar.
Dos miembros de la Guardia Presidencial, Antonio Aguirre Vásquez
y Osvaldo Ramos Rivera, fueron hechos prisioneros en el interior
de La Moneda y fueron enviados a la Posta de la Asistencia Pública
porque estaban heridos, algunos días después estos
heridos fueron detenidos y desaparecieron. Otros miembros del GAP
que no alcanzaron a entrar en La Moneda y que fueron detenidos en
sus proximidades fueron Gonzalo Jorquera Leyton, Williams Osvaldo
Barría, Domingo Blanco Tarrés y Carlos Cruz Zavala,
entre otros.
Varias personas murieron en el asedio a La Moneda o fueron ejecutadas
una vez que se habían entregado como prisioneros.
Las personas detenidas en La Moneda permanecieron en la calle
Morandé hasta las 18 horas. A esa hora, estos prisioneros
fueron conducidos a en dos vehículos militares al Regimiento
Tacna, ubicado a unas 12 cuadras del Palacio de La Moneda y que
estaba a cargo del Coronel Joaquín Ramírez Pineda.
Los sobrevivientes de estos acontecimientos han entregado la información
que permite reconstruir estos hechos: los prisioneros permanecieron
en el mencionado regimiento hasta el día 13 de septiembre.
Mientras estuvieron detenidos en ese regimiento fueron obligados
a arrastrarse hincados, estar tendidos, con los brazos sobre la
nuca o de pie con los brazos en alto. Durante casi 48 horas debieron
permanecer en posiciones dolorosas, en terreno áspero o de
huevillo, siendo pisoteados por los militares que corrían
sobre ellos y que los golpeaban con las culatas de sus armas o les
proferían heridas con sus yataganes, con la permanente vigilancia
de guardias armados de ametralladoras, quienes los amenazaban y
solicitaban a los oficiales ejecutarlos de inmediato. Permanentemente,
los prisioneros eran llevados a una oficina ubicada en el segundo
piso del Regimiento, donde eran torturados e interrogados por personal
del Servicio de Inteligencia Militar, SIM. Posteriormente eran devueltos,
en malas condiciones físicas, a reunirse con demás
prisioneros y a continuar en las posiciones dolorosas que les asignaban.
Cada cambio de guardia comenzaba con una golpiza a culatazos de
los prisioneros.
Estos prisioneros eran 49 personas. De ellas se ordenó
liberar a los 17 detectives que integraban el equipo de protección
presidencial y se separó a algunos otros prisioneros. Finalmente
quedaron como prisioneros un grupo de personas, de las cuales se
ha identificado a 21 de ellas: diez asesores del Presidente de la
República o funcionarios del gobierno, diez miembros de la
Guardia Presidencial y un obrero. Los asesores del Presidente eran
Jaime Barrios Meza, asesor presidencial y Gerente General del Banco
Central de Chile; Sergio Contreras, relacionador público
de la Intendencia y periodista; Daniel Escobar Cruz, Jefe del Gabinete
del Subsecretario del Interior; Enrique Huerta Corvalán,
Intendente de Palacio; Claudio Jimeno Grendi, asesor presidencial;
Eduardo Paredes Barrientos, asesor presidencial y ex Director de
Investigaciones; Enrique París Roa, médico psiquiatra,
asesor presidencial y miembro de Consejo Superior de la Universidad
de Chile; Héctor Ricardo Pincheira Núñez, asesor
presidencial y Arsenio Poupin Ossiel, Subsecretario General de Gobierno
y asesor presidencial. Los miembros de la Guardia Presidencial,
que han podido ser identificados son los siguientes: José
Freire Medina, Daniel Gutiérrez Ayala, Oscar Lagos Ríos,
Juan Montiglio Murúa, Julio Hernán Moreno Pulgar,
Luis Rodríguez Riquelme, Jaime Sotelo Ojeda, Julio Tapia
Martínez, Oscar Valladares Caroca y Juan Vargas Contreras.
Además estaba el obrero Oscar Luis Avilés Jofré,
quien había concurrido a La Moneda en apoyo al Gobierno.
Alrededor de las 14:00 horas del día 13 de septiembre de
1973 estos prisioneros, amarrados de pies y manos fueron arrojados
en un camión militar, unos encima de los otros y fueron conducidos
fuera del Regimiento con destino desconocido. Casi todos los miembros
de la Guardia Presidencial que estuvieron en La Moneda el día
11 de septiembre de 1973 fueron ejecutados o desaparecieron. Sin
embargo, uno de los que logró sobrevivir y ha contribuido
a reconstruir estos hechos, es Juan Bautista Osses Beltrán,
quien fue llevado detenido al Regimiento Tacna, pero fue incorporado
a otro grupo de prisioneros, lo que le permitió salir con
vida después de estar en prisión en el Estadio Chile
y en el Estadio Nacional.
Osses señala en su extensa declaración que un grupo
de 13 miembros de la Guardia Presidencial acompañó
a Allende a La Moneda y fue detenido en su interior. Posteriormente,
junto con los demás prisioneros fue conducido al Regimiento
Tacna y allí fueron informados que serían fusilados
a las 12 de la noche, después que el fusilamiento sería
a las 3:00 horas y más adelante, se señaló
a las 6:00 horas. Osses ha reconocido que entre los detenidos en
el Tacna se encontraban Héctor Daniel Urrutia, Daniel Gutiérrez,
Enrique Huerta, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio, Julio Moreno,
Eduardo Paredes, Enrique París, Georges Klein, Héctor
Pincheira, Arsenio Poupin, Luis Rodríguez Riquelme y Oscar
Valladares.
El testigo fue sacado del Regimiento Tacna en la madrugada del
día 13 de septiembre de 1973 y conducido junto a otros detenidos
al Estadio Chile.
Beatriz Celsa Parrau Tejos, quien estuvo detenida en el Regimiento
Tacna, es quien ha podido brindar algunos antecedentes importantes.
Ella estaba en INDUMETAL donde atendía a un herido en su
carácter de enfermera. A las 18:00 horas de 11 de septiembre,
esta empresa fue ocupada por Carabineros y todos los que allí
estaban quedaron detenidos y fueron conducidos a una Comisaría
y el mismo día, trasladados al Regimiento Tacna. Allí
supo que estaban detenidos los que habían sido apresados
en La Moneda y a pesar de estar separada de ese grupo, tuvo la oportunidad
de verlos cuando iban al baño o cuando eran conducidos a
los interrogatorios. Allí vio a varios médicos, que
conocía por sus actividades profesionales y a dirigentes
del gobierno. También observó a numerosos grupos de
otros prisioneros que ingresaban o salían. El 13 de septiembre,
a mediodía, a través de las rendijas del galpón
en que estaban encerradas unas 90 mujeres, Celsa Parrau pudo ver
salir un camión del Regimiento llevando bultos que parecían
cuerpos humanos. Cuando las sacaron del mencionado galpón,
a las 14:30 horas, observó que ya no estaban los prisioneros
de La Moneda.
Por su parte, el Jefe de Investigaciones en La Moneda, el detective
Juan Seoane, permaneció entre los detenidos de La Moneda
hasta después del mediodía del 13 de septiembre, momento
en que pudo presenciar como se llevaban a los prisioneros en el
camión militar.
Según testimonios de los sobrevivientes, ellos escucharon
de los militares que participaron en la operación, que los
habían llevado a los campos militares de Peldehue, ubicados
en Colina, donde habrían sido fusilados e inhumados.
Un soldado del Regimiento Tacna, que pudo presenciar parte de
los hechos, relata que los prisioneros fueron amarrados con alambre
y lanzados a un camión Pegaso del Ejército que integró
un convoy que salió del cuartel a las 14:00 horas aproximadamente,
mientras se ordenaba a todos los conscriptos permanecer recluídos
en sus cuadras y no transitar por los patios. En la tarde regresó
el contingente que había formado parte del convoy y se corrió
la voz entre los militares que los prisioneros habían sido
conducidos al predio que el Regimiento Tacna tiene en los campos
militares de Peldehue, en Colina, allí habrían sido
ultimados frente a un hoyo o fosa de un diámetro de unos
cinco a seis metros y de varios metros de profundidad, que existía
a poca distancia de la vivienda empleada por el personal de guardia
del predio. Los prisioneros eran colocados en grupos de cuatro al
borde de la fosa y se les disparaba. Una vez ejecutados y arrojados
al fondo del foso, se habrían lanzado granadas para destrozar
los cuerpos y así continuaron las ejecuciones de cuatro en
cuatro. El soldado también declara que le correspondió
ir al predio mencionado a fines de septiembre de 1973 y encontró
la citada fosa tapada Allí le confirmaron que se había
enterrado a los ejecutados en ese lugar y que éstos eran
26 ó 27. Este soldado agrega que el segundo día de
su permanencia en Peldehue, un conscripto encontró, incrustado
entre unos espinos, un trozo de carne que era fácilmente
identificable como una oreja humana.
El 13 de mayo de 1974, fue detenida en su domicilio la conviviente
del afectado, señora Merari Agurto, quien fue procesada y
condenada a dos años de presidio. Su hermano José
Eduardo Vargas Contreras también fue procesado y condenado.
Finalmente debió exiliarse en Estados Unidos.
En varias oportunidades, Carabineros y detectives fueron a interrogar
a los parientes del afectado, incluso parientes lejanos que vivían
en la ciudad de San Rosendo debieron soportar estas visitas.
La suerte final de Alejandro Vargas no ha podido ser averiguada.
Esta matanza de prisioneros no ha sido jamás reconocida oficialmente,
ni se han entregado los cadáveres y las personas mencionadas,
entre ellos, Alejandro Vargas Contreras, se encuentran desaparecidas
desde el 13 de septiembre de 1973.
GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
El 6 de junio de 1975 se presentó un recurso de amparo
en favor de Alejandro Vargas Contreras en la Corte de Apelaciones
de Concepción. La Corte rechazó el recurso el mismo
día porque de los antecedentes presentados no aparecía
como detenido el afectado y encargó al Cuarto Juzgado del
Crimen de Mayor Cuantía que instruyera el proceso que correspondiera.
El 7 de junio de 1975 el Cuarto Juzgado del Crimen de Concepción
abrió el proceso rol 7.828 por presunta desgracia de Juan
Alejandro Vargas Contreras y se ordenó investigar.
El Alcaide de la Penitenciaría de Santiago informó
el 19 de junio de 1975 en oficio 567, dirigido al Tribunal, que
previa revisión de los libros desde el 11 de septiembre de
1973, podía informar que la persona referida no había
ingresado a esa Penitenciaría.
El Parte 42, del 25 de julio de 1975, de la Brigada de Homicidio
de la Policía de Investigaciones, contiene el informe de
la investigación realizada, que resume el interrogatorio
a la denunciante y señala que se efectuaron las investigaciones
de rigor en hospitales, Instituto Médico Legal, presidios
e incluso en la Tercera División del Ejército, sin
obtener resultados positivos.
Un segundo Parte de Investigaciones (el 3039) reitera los resultados
negativos de sus consultas a SENDET (Secretaría Ejecutiva
Nacional de Detenidos) y a otros servicios.
El 26 de septiembre de 1975 la jueza concluyó que los antecedentes
reunidos no configuraban el delito denunciado y sobreseyó
temporalmente la causa. El 14 de octubre de 1975, la Corte de Apelaciones
aprobó este sobreseimiento.
La causa se desarchivó el 21 de julio de 1989 y volvió
a archivarse el 7 de junio de 1990 y este trámite se repitió
el 30 de julio de 1990 y volvió a archivarse el 3 de octubre
de 1990.
El 29 de junio de 1990, María Angélica Vargas Contreras,
hermana del afectado, presentó una denuncia por presunta
desgracia ante el Quinto Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía
de Santiago, solicitando que la justicia le proporcione una respuesta,
porque se ha llegado al absurdo de no saber si su hermano está
vivo o muerto. La causa ingresó con el rol 132.153-7.
El 27 de junio de 1991, la mencionada hermana solicitó
transformar la acción de denuncia por otra de querella criminal,
puesto que el afectado fue objeto de delitos claramente identificables
como el secuestro, probable homicidio e inhumación ilegal,
por parte de personas que pueden y deben ser identificadas. Finalmente
esta causa se tramita bajo el rol N°126465-6 encontrándose
a fines de 1992 en estado de sumario.
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