| Héctor
Daniel Urrutia Molina, soltero, 22 años, a la ocurrencia
de los hechos, miembro de la guardia presidencial, fue detenido
el 11 de septiembre de 1973, al salir el último grupo de
personas que se encontraban en el interior del Palacio de La Moneda.
Fue trasladado al Regimiento Tacna, junto con los demás
detenidos, lugar donde permanecieron hasta el 13 de septiembre,
fecha en que fueron conducidos en un camión militar con destino
desconocido y hasta hoy permanecen desaparecidos.
Héctor Urrutia era miembro de la Guardia Presidencial,
más conocida por el calificativo de GAP, "Grupo de amigos
personales", aludiendo a una expresión del propio Presidente
de la República.
Había ingresado al GAP en 1972. Su familia vivía
en Chillán y en esa ciudad pasó su última licencia,
la que concluyó el 9 de septiembre de 1973, fecha en que
volvió a Santiago a reincorporarse al Servicio.
Oscar Carpenter, uno de los miembros del GAP que sobrevivió,
confirmó que Héctor Urrutia era integrante de la Guardia
Presidencial y que integraba el grupo denominado "Guarnición".
El 11 de septiembre, el Palacio Presidencial de La Moneda, sede
del Gobierno, fue tomado por efectivos de Infantería y de
tanques del Ejército, dirigidos por el General Javier Palacios,
a los que se sumaron más tarde Fuerzas de Carabineros. A
las 11 de la mañana comenzó el bombardeo de parte
de la Fuerza Aérea de Chile, que destruyó gran parte
de La Moneda.
Los miembros de la Guardia Presidencial y otras personas permanecieron
en el Palacio hasta que recibieron la orden del Presidente Salvador
Allende de salir, lo que se hizo por una puerta de calle Morandé
80 del Palacio de La Moneda. Allí fueron encañonados
y golpeados por los Militares y se les ordenó tenderse en
el suelo con las manos en la nuca, estando permanentemente amenazados,
incluso de ser aplastados por un tanque que se dirigió hacia
ese lugar.
Dos miembros de la Guardia Presidencial, Antonio Aguirre Vásquez
y Osvaldo Ramos Rivera fueron hechos prisioneros en el interior
de La Moneda y fueron enviados a la Posta de la Asistencia Pública
porque estaban heridos, algunos días después estas
dos personas fueron sacados de dicho centro asistencial, por efectivos
Militares, y a partir de entonces se encuentran en calidad de detenidos
desaparecidos. Otros miembros del GAP que venían de la residencia
presidencial de El Cañaveral y Tomás Moro, no alcanzaron
a ingresar en La Moneda, siendo detenidos en sus proximidades por
Carabineros. Ellos eran, entre otros, Gonzalo Jorquera Leyton, Williams
Osvaldo Ramírez Barría, Carlos Cruz Zavala y Domingo
Blanco Tarrés, quienes formaban parte de un grupo de aproximadamente
13 personas, algunos de los cuales fueron posteriormente ejecutados,
en tanto que los otros permanecen en calidad de desaparecidos.
Las personas detenidas en La Moneda permanecieron en la calle
Morandé hasta las 18:00 horas. A esa hora, estos prisioneros
fueron conducidos en dos vehículos militares al Regimiento
Tacna, ubicado a unas 12 cuadras del Palacio de La Moneda y que
estaba a cargo del Coronel Joaquín Ramírez Pineda.
Los sobrevivientes de estos acontecimientos han entregado la información
que permite reconstruir estos hechos: los prisioneros permanecieron
en el mencionado Regimiento hasta el día 13 de septiembre.
Mientras estuvieron detenidos en ese Regimiento fueron obligados
a arrastrarse hincados, estar tendidos, con los brazos sobre la
nuca o de pie con los brazos en alto. Durante casi 48 horas debieron
permanecer en posiciones dolorosas, en terreno áspero o de
huevillo, siendo pisoteados por los militares que corrían
sobre ellos y que los golpeaban con las culatas de sus armas o les
proferían heridas con sus yataganes; con la permanente vigilancia
de guardias armados de ametralladoras, quienes los amenazaban y
solicitaban a los Oficiales ejecutarlos de inmediato. Posteriormente
permanecieron en un sector denominados boxes o antiguas caballerizas;
desde allí, los prisioneros eran llevados a una oficina ubicada
en el segundo piso del Regimiento, donde eran torturados e interrogados
por personal del Servicio de Inteligencia Militar, (SIM). Posteriormente
eran devueltos, en malas condiciones físicas, a reunirse
con los otros prisioneros y a continuar en las posiciones dolorosas
que les asignaban. Cada cambio de guardia comenzaba con una golpiza
a culatazos de los prisioneros.
Estos prisioneros eran 49 personas; de ellas se ordenó
liberar, al día siguiente, a los 17 funcionarios de Investigaciones
que integraban el equipo de protección presidencial y se
separó a algunos otros prisioneros. Finalmente quedaron como
prisioneros un grupo de personas, de las cuales se ha identificado
a 21 de ellas: diez asesores del Presidente de la República
o funcionarios del gobierno, diez miembros de la Guardia Presidencial
y un obrero. Los asesores del Presidente eran Jaime Barrios Meza,
ingeniero comercial, asesor presidencial y Gerente General del Banco
Central de Chile; Sergio Contreras, relacionador público
de la Intendencia y periodista; Daniel Escobar Cruz, Jefe del Gabinete
del Subsecretario del Interior; Enrique Huerta Corvalán,
Intendente de Palacio; Claudio Jimeno Grendi, sociólogo,
asesor presidencial; Georges Klein Pipper, médico, asesor
presidencial; Eduardo Paredes Barrientos, médico, asesor
presidencial y ex Director de Investigaciones; Enrique París
Roa, médico psiquiatra, asesor presidencial y miembro de
Consejo Superior de la Universidad de Chile; Héctor Ricardo
Pincheira Núñez, estudiante de medicina, asesor presidencial;
y Arsenio Poupin Oissel, abogado, Subsecretario General de Gobierno
y asesor presidencial. Los miembros de la Guardia Presidencial,
que han podido ser identificados son los siguientes: José
Freire Medina, Daniel Gutiérrez Ayala, Oscar Lagos Ríos,
Juan Montiglio Murúa, Julio Hernán Moreno Pulgar,
Luis Rodríguez Riquelme, Jaime Sotelo Ojeda, Julio Tapia
Martínez, Héctor Daniel Urrutia Molina, Oscar Valladares
Caroca y Juan Vargas Contreras. Además estaba el obrero Oscar
Luis Avilés Jofré, quien había concurrido a
La Moneda en apoyo al gobierno.
Alrededor de las 14:00 horas del día 13 de septiembre de
1973 estos prisioneros, amarrados de pies y manos fueron arrojados
en un camión militar, unos encima de los otros y fueron conducidos
fuera del Regimiento con destino desconocido.
Casi todos los miembros de la Guardia Presidencial que estuvieron
en La Moneda el día 11 de septiembre de 1973 fueron ejecutados
o desaparecieron. Sin embargo, uno de los que logró sobrevivir
y ha contribuido a reconstruir estos hechos, es Juan Bautista Osses
Beltrán, quien fue llevado detenido al Regimiento Tacna,
pero fue incorporado a otro grupo de prisioneros, lo que le permitió
salir con vida después de estar en prisión en el Estadio
Chile y en el Estadio Nacional.
Osses señala en su extensa declaración que un grupo
de 13 miembros de la Guardia Presidencial acompañó
a Allende a La Moneda y fue detenido en su interior. Posteriormente,
junto con los demás prisioneros fue conducido al Regimiento
Tacna y allí fueron informados que serían fusilados
a las 12 de la noche; después que el fusilamiento sería
a las 3:00 horas y más adelante, se señaló
a las 6:00 horas. Osses ha reconocido que entre los detenidos en
el Tacna se encontraban Héctor Daniel Urrutia, Daniel Gutiérrez,
Enrique Huerta, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio, Julio Moreno,
Eduardo Paredes, Enrique París, Georges Klein, Héctor
Pincheira, Arsenio Poupin, Luis Rodríguez Riquelme y Oscar
Valladares.
El testigo fue sacado del Regimiento Tacna en la madrugada del
día 13 de septiembre de 1973 y conducido junto a otros detenidos
al Estadio Chile.
Beatriz Celsa Parrau Tejos, quien estuvo detenida en el Regimiento
Tacna, ha podido brindar algunos antecedentes importantes. Ella
estaba en INDUMETAL donde atendía a un herido en su calidad
de enfermera. A las 18:00 horas del 11 de septiembre, esta empresa
fue ocupada por Carabineros y todos los que allí estaban
quedaron detenidos y fueron conducidos a una Comisaría y
el mismo día, trasladados al Regimiento Tacna. Allí
supo que estaban detenidos los que habían sido apresados
en La Moneda y a pesar de estar separada de ese grupo, tuvo la oportunidad
de verlos cuando iban al baño o cuando eran conducidos a
los interrogatorios. Allí vio a varios médicos, que
conocía por sus actividades profesionales y a dirigentes
del gobierno. También observó a numerosos grupos de
otros prisioneros que ingresaban o salían. El 13 de septiembre,
a mediodía, a través de las rendijas del galpón
en que estaban encerradas unas 90 mujeres, Celsa Parrau pudo ver
salir un camión del Regimiento llevando bultos que parecían
cuerpos humanos. Cuando las sacaron del mencionado galpón,
a las 14:30 horas, observó que ya no estaban los prisioneros
de La Moneda.
Por su partes, el Jefe de Investigaciones en La Moneda, el detective
Juan Seoane, permaneció entre los detenidos de La Moneda
hasta después del mediodía del 13 de septiembre, momento
en que pudo presenciar como se llevaban a los prisioneros en un
camión militar.
Según testimonios de los sobrevivientes, ellos escucharon
de los militares que participaron en la operación, que los
habían llevado a los campos militares de Peldehue, ubicados
en Colina, donde habrían sido fusilados e inhumados.
Un soldado del Regimiento Tacna, que pudo presenciar parte de
los hechos, relató que los prisioneros fueron amarrados con
alambre y lanzados a un camión Pegaso del Ejército
que integró un convoy que salió del cuartel a las
14:00 horas aproximadamente, mientras se ordenaba a todos los conscriptos
permanecer recluidos en sus cuadras y no transitar por los patios.
En la tarde regresó el contingente que había formado
parte del convoy y se corrió la voz entre los militares que
los prisioneros habían sido conducidos al predio que el Regimiento
Tacna tiene en los campos militares de Peldehue, en Colina; allí
habrían sido ultimados frente a un hoyo o fosa, de un diámetro
de unos cinco a seis metros y de varios metros de profundidad, que
existía a poca distancia de la vivienda empleada por el personal
de guardia del predio. Los prisioneros fueron colocados en grupos
de cuatro al borde de la fosa y se les disparaba. Una vez ejecutados
y arrojados al fondo del foso, se habrían lanzado granadas
en su interior y así continuaron las ejecuciones de cuatro
en cuatro. El soldado agrega que le correspondió ir al predio
mencionado a fines de septiembre de 1973 y encontró la citada
fosa tapada. Allí le confirmaron que se había enterrado
a los ejecutados en ese lugar y que estos eran 26 o 27, los cuales
antes de ser asesinados gritaron consignas alusivas al gobierno
de la Unidad Popular. Sin embargo, esta matanza de prisioneros no
ha sido jamás reconocida oficialmente ni se han entregado
los cadáveres, y las personas mencionadas, entre las cuales
se encontraba Héctor Daniel Urrutia Molina, se encuentran
desaparecidas desde el 13 de septiembre de 1973.
GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
La madre del afectado, que a la fecha de esta información
tiene más de 70 años, nunca hizo presentaciones judiciales.
A partir de la detención de su hijo en septiembre de 1973
realizó distintas gestiones y consulta para ubicar a su hijo.
En 1990 presentó el caso de su hijo ante la Comisión
de Verdad y Reconciliación, pero no pudo acudir a la citación
que se le hizo por encontrase hospitalizada.
Por consultas extraoficiales realizadas, se ha verificado que
el afectado no registra salidas del país y que no hay solicitud
de renovación de documentos de identidad desde 1973.
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