| Jaime Sotelo
Ojeda, casado, 1 hijo, militante del Partido Socialista, se desempeñaba
como jefe de la escolta del Presidente de la República y
el 11 de septiembre de 1973 se encontraba en el Palacio de La Moneda.
Sotelo Ojeda, junto con un medio centenar de personas fueron detenidos
y conducidos al Regimiento Tacna, donde permanecieron hasta el 13
de septiembre, fecha en la cual, varios de los detenidos fueron
trasladados en un camión militar a un lugar desconocido.
Desde esa fecha se encuentra desaparecido.
Sotelo Ojeda era miembro de la Guardia Presidencial, más
conocida por el calificativo de GAP, "Grupo de amigos personales",
aludiendo a una expresión del propio Presidente de la República.
El día 11 de septiembre, Sotelo estaba cumpliendo sus funciones
de vigilancia en la casa Presidencial denominada "El Cañaveral";
parece ser que fue llamado a La Moneda, dado el Golpe de Estado
que se desarrollaba en esos momentos. Sotelo, junto con otros miembros
de la Guardia Presidencial se dirigieron a La Moneda.
En el curso de la mañana, Sotelo habló por teléfono
con su cónyuge. También se comunicó con un
militante del Partido Socialista, quien le pidió instrucciones
para actuar. Este señala que se comunicó telefónicamente
con La Moneda y habló con Carlos Alamos, aludiendo con ello
a Jaime Sotelo. El Palacio Presidencial de La Moneda, sede del gobierno,
fue tomado por efectivos de Infantería y de tanques del Ejército,
dirigidos por el general Javier Palacios, a los que se sumaron más
tarde fuerzas de carabineros. A las 11:00 de la mañana comenzó
el bombardeo de parte de la Fuerza Aérea de Chile, que destruyó
gran parte de La Moneda.
A esa misma hora, las mujeres que estaban en La Moneda, durante
una tregua acordada, abandonaron el recinto. Entre estas estaba
Hilda Rosas Varas Gaete, auxiliar de enfermería, quien declaró
que en su permanencia en el primer piso de La Moneda pudo ver a
Carlos Alamos, entre otras personas y antes de abandonar el recinto
se despidió de él y de otros miembros de la Guardia.
Agrega que Carlos Alamos (Sotelo Ojeda) era casado, de mediana estatura,
moreno, mediana contextura física y que desempeñaba
labores de jefatura en el GAP.
Los miembros de la Guardia Presidencial y otras personas permanecieron
en el Palacio hasta que recibieron la orden del Presidente Salvador
Allende de salir, lo que se hizo por una puerta de calle Morandé
80 del Palacio de La Moneda. Allí fueron encañonados
y golpeados por los Militares y se les ordenó tenderse en
el suelo con las manos en la nuca, estando permanentemente amenazados,
incluso de ser aplastados por un tanque que se dirigió hacia
ese lugar.
Dos miembros de la Guardia Presidencial, Antonio Aguirre Vásquez
y Osvaldo Ramos Rivera fueron hechos prisioneros en el interior
de La Moneda y fueron enviados a la Posta de la Asistencia Pública
porque estaban heridos, algunos días después estos
heridos fueron detenidos y desaparecieron. Otros miembros del GAP
que venían de la residencia presidencial de El Cañaveral,
no alcanzaron a entrar en La Moneda y fueron detenidos en sus proximidades.
Ellos eran, entre otros, Gonzalo Jorquera Leyton, Williams Osvaldo
Ramírez Barría, Carlos Cruz Zavala y Domingo Blanco
Tarrés, quienes formaban parte de un grupo de aproximadamente
13 personas, algunos de los cuales fueron posteriormente ejecutados,
en tanto que los otros permanecen en la calidad de detenidos desaparecidos.
Las personas detenidas en La Moneda permanecieron en la calle Morandé
hasta las 18:00 horas. A esa hora, estos prisioneros fueron conducidos
en dos vehículos militares al Regimiento Tacna, ubicado a
unas 12 cuadras del Palacio de La Moneda y que estaba a cargo del
Coronel Joaquín Ramírez Pineda.
Los sobrevivientes de estos acontecimientos han entregado la información
que permite reconstruir estos hechos: los prisioneros permanecieron
en el mencionado Regimiento hasta el día 13 de septiembre.
Mientras estuvieron detenidos en ese Regimiento fueron obligados
a arrastrarse hincados, estar tendidos, con los brazos sobre la
nuca o de pie con los brazos en alto. Durante casi 48 horas debieron
permanecer en posiciones dolorosas, en terreno áspero o de
huevillo, siendo pisoteados por los militares que corrían
sobre ellos y que los golpeaban con las culatas de sus armas o les
proferían heridas con sus yataganes, con la permanente vigilancia
de guardias armados de ametralladoras, quienes los amenazaban y
solicitaban a los Oficiales ejecutarlos de inmediato. Posteriormente
permanecieron en el lugar denominado los boxes o antiguas caballerizas;
desde allí los prisioneros eran llevados a una oficina ubicada
en el segundo piso del Regimiento, donde eran torturados e interrogados
por personal del Servicio de Inteligencia Militar, SIM. Posteriormente
eran devueltos, en malas condiciones físicas, a reunirse
con los otros prisioneros y a continuar en las posiciones dolorosas
que les asignaban. Cada cambio de guardia comenzaba con una golpiza
a culatazos de los prisioneros.
Estos prisioneros eran 49 personas. De ellas se ordenó
liberar a los 17 detectives que integraban el equipo de protección
presidencial y se separó a algunos otros prisioneros. Finalmente
quedaron como prisioneros un grupo de personas, de las cuales se
ha identificado a 21 de ellas: diez asesores del Presidente de la
República o funcionarios del gobierno, diez miembros de la
Guardia Presidencial y un obrero. Los asesores del Presidente eran
Jaime Barrios Meza, asesor presidencial y Gerente General del Banco
Central de Chile; Sergio Contreras, relacionador público
de la Intendencia y periodista; Daniel Escobar Cruz, Jefe del Gabinete
del Subsecretario del Interior; Enrique Huerta Corvalán,
Intendente de Palacio; Claudio Jimeno Grendi, asesor presidencial;
Eduardo Paredes Barrientos, asesor presidencial y ex Director de
Investigaciones; Enrique París Roa, médico psiquiatra,
asesor presidencial y miembro de Consejo Superior de la Universidad
de Chile; Héctor Ricardo Pincheira Núñez, asesor
presidencial; y Arsenio Poupin Oissel, Subsecretario General de
Gobierno y asesor presidencial. Los miembros de la Guardia Presidencial,
que han podido ser identificados son los siguientes: José
Freire Medina, Daniel Gutiérrez Ayala, Oscar Lagos Ríos,
Juan Montiglio Murúa, Julio Hernán Moreno Pulgar,
Luis Rodríguez Riquelme, Jaime Sotelo Ojeda, Julio Tapia
Martínez, Héctor Urrutia Molina, Oscar Valladares
Caroca y Juan Vargas Contreras. Además estaba el obrero Oscar
Luis Avilés Jofré, quien había concurrido a
La Moneda en apoyo al G.gobierno.
Juan Seoane, uno de los detectives que estuvo entre estos prisioneros
y que después quedó en libertad, declara que entre
los GAP que recuerda haber visto en el Regimiento Tacna estaba "Carlos
(Alamos) cuyo verdadero nombre era Jaime Sotelo."
Alrededor de las 14:00 horas del día 13 de septiembre de
1973 estos prisioneros, amarrados de pies y manos fueron arrojados
en un camión militar, unos encima de los otros y fueron conducidos
fuera del Regimiento con destino desconocido. Casi todos los miembros
de la Guardia Presidencial que estuvieron en La Moneda el día
11 de septiembre de 1973 fueron ejecutados o desaparecieron. Sin
embargo, uno de los que logró sobrevivir y ha contribuido
a reconstruir estos hechos, es Juan Bautista Osses Beltrán,
quien fue llevado detenido al Regimiento Tacna, pero fue incorporado
a otro grupo de prisioneros, lo que le permitió salir con
vida después de estar en prisión en el Estadio Chile
y en el Estadio Nacional.
Osses señala en su extensa declaración que un grupo
de 13 miembros de la Guardia Presidencial acompañó
a Allende a La Moneda y fue detenido en su interior. Posteriormente,
junto con los demás prisioneros fue conducido al Regimiento
Tacna y allí fueron informados que serían fusilados
a las 12 de la noche, después que el fusilamiento sería
a las 3:00 horas y más adelante, se señaló
a las 6:00 horas. Osses ha reconocido que entre los detenidos en
el Regimiento Tacna se encontraban Héctor Daniel Urrutia,
Daniel Gutiérrez, Enrique Huerta, Oscar Lagos Ríos,
Juan Montiglio, Julio Moreno, Eduardo Paredes, Enrique París,
Georges Klein, Héctor Pincheira, Arsenio Poupin, Luis Rodríguez
Riquelme y Oscar Valladares.
El testigo fue sacado del Regimiento Tacna en la madrugada del
día 13 de septiembre de 1973 y conducido junto a otros detenidos
al Estadio Chile.
Beatriz Celsa Parrau Tejos, quien estuvo detenida en el Regimiento
Tacna, es quien ha podido brindar algunos antecedentes importantes.
Ella estaba en INDUMETAL donde detuvieron a varios personas que
fueron conducidos a una Comisaría y el mismo día,
trasladados al Regimiento Tacna. Allí supo que estaban detenidos
los que habían sido apresados en La Moneda y a pesar de estar
separada de ese grupo, tuvo la oportunidad de verlos cuando iban
al baño o cuando eran conducidos a los interrogatorios. Allí
vio a varios médicos, que conocía por sus actividades
profesionales y a dirigentes del gobierno. También observó
a numerosos grupos de otros prisioneros que ingresaban o salían.
El 13 de septiembre, a mediodía, a través de las rendijas
del galpón en que estaban encerradas unas 90 mujeres, Celsa
Parrau pudo ver salir un camión del Regimiento llevando bultos
que parecían cuerpos humanos. Cuando las sacaron del mencionado
galpón, a las 14:30 horas, observó que ya no estaban
los prisioneros de La Moneda.
Por su parte, el Jefe de Investigaciones en La Moneda, el detective
Juan Seoane, permaneció entre los detenidos de La Moneda
hasta después del mediodía del 13 de septiembre, momento
en que pudo presenciar como se llevaban a los prisioneros en un
camión militar.
Según testimonios de los sobrevivientes, ellos escucharon
de los militares que participaron en la operación, que los
habían llevado a los campos militares de Peldehue, ubicados
en Colina, donde habrían sido fusilados e inhumados.
Un soldado del Regimiento Tacna, que pudo presenciar parte de
los hechos, relató que los prisioneros fueron amarrados con
alambre y lanzados a un camión Pegaso del Ejército
que integró un convoy que salió del cuartel a las
14:00 horas aproximadamente, mientras se ordenaba a todos los conscriptos
permanecer recluidos en sus cuadras y no transitar por los patios.
En la tarde regresó el contingente que había formado
parte del convoy y se corrió la voz entre los militares que
los prisioneros habían sido conducidos al predio que el Regimiento
Tacna tiene en los campos militares de Peldehue, en Colina, allí
habrían sido ultimados frente a un hoyo o fosa, de un diámetro
de unos cinco a seis metros y de varios metros de profundidad, que
existía a poca distancia de la vivienda empleada por el personal
de guardia del predio. Los prisioneros eran colocados en grupos
de cuatro al borde de la fosa y se les disparaba. Una vez ejecutados
y arrojados al fondo del foso, se habrían lanzado granadas
en su interior y así continuaron las ejecuciones de cuatro
en cuatro. El soldado agrega que le correspondió ir al predio
mencionado a fines de septiembre de 1973 y encontró la citada
fosa tapada. Allí le confirmaron que se había enterrado
a los ejecutados en ese lugar y que éstos eran 26 ó
27.
Sin embargo, esta matanza de prisioneros no ha sido jamás
reconocida oficialmente ni se han entregado los cadáveres,
y las personas mencionadas, entre ellos, Jaime Gilson Sotelo Ojeda,
se encuentran desaparecidas desde el 13 de septiembre de 1973.
GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
El 24 de abril de 1987, la cónyuge de Sotelo presentó
una querella por presunta desgracia en el Quinto Juzgado de Mayor
Cuantía de Santiago. En el escrito inicial señala
que desde el 11 de septiembre de 1973 no ha vuelto a saber de su
marido, ya que ese día lo llamó telefónicamente
a las 11:00 horas y que éste le dijo que se cuidara mucho,
que también cuidara al hijo y que no sabía cuando
se volverían a ver.
En ese escrito también informó que poco después
del Golpe Militar fue interrogada por Investigaciones en relación
a su marido, pero que estando muy atemorizada por lo que ocurría
en el país, declaró que estaba separado de él
hacía algún tiempo.
Un factor que la empujó a presentar esta denuncia es que
habiendo desaparecido su esposo hace tanto tiempo, en la prensa
de mayo de 1987 se informó que el gobierno militar había
resuelto autorizar el ingreso de 504 exiliados y que en esta nómina
figura el nombre de su marido.
En consecuencia, solicitó que se realizaran algunas diligencias:
oficiar al Ministro del Interior para que informe de los antecedentes
en que se basa para incluir a Jaime Sotelo en las listas oficiales
de prohibición de ingreso al país; oficiar a la Comisión
Asesora del Ministerio del Interior para que informe de los antecedentes
que tiene para autorizar el ingreso de su cónyuge y, finalmente,
oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores para que informe
indicando los antecedentes que ha tenido para, primero, prohibir
el ingreso y, después, para autorizar el ingreso al país
de Jaime Sotelo.
El Juez resolvió no dar lugar a la querella y que se considerara
solo como denuncia, la que se registró con el Rol N°126.465-6
e inició el sumario solicitando al Servicio de Registro Civil
e Identificación la filiación y posible defunción
del afectado. También se ofició al Ministro del Interior.
El Servicio mencionado envió el extracto de filiación
e informó que no había constancia de su eventual fallecimiento.
La Comisión Asesora del Ministerio del Interior informó
en el Oficio reservado 123 del 15 de mayo de 1987 que el nombre
de Jaime Gilson Sotelo Ojeda fue incluido en una lista confeccionada
por el Ministerio del Interior en que se solicitaba la opinión
de la Comisión y que, al no existir antecedente alguno que
impidiera tal ingreso, la Comisión se pronunció favorablemente.
El Ministerio del Interior nunca informó las circunstancias
por las cuales se incluyó al afectado en la lista de prohibiciones
de ingreso, sino que se limitó a enviar un Oficio reservado,
el 2109, informando que Jaime Gilson Sotelo Ojeda fue excluido del
listado de personas que requieren consulta previa para ingresar
al país según Decreto Exento N°6246 del 4 de mayo
de 1987. El Juzgado insistió a fin de que se informara en
base a qué antecedentes se adoptó la decisión
por parte de las autoridades de gobierno. La respuesta del 10 de
septiembre de 1987 reiteró la información anterior
agregando que carecía de cualquiera otra información
relativa a don Jaime Gilson Sotelo Ojeda. Finalmente envió
una copia del decreto que contiene la nómina, sin ninguna
explicación especial sobre el caso de Sotelo.
La Policía de Investigaciones, a través del detective
informante subcomisario José Galdámez Albistur, informó
que todas las averiguaciones sobre "Jaime Gilson Sotelo Ojeda",
no habían resultado positivas. La conclusión del informe
fue: "No se acreditó la efectividad de lo denunciado".
El 16 de diciembre de 1987 el juez decidió que no se podía
avanzar más en la investigación, cerró el proceso
y sobreseyó temporalmente la causa con consulta a la Corte
de Apelaciones.
En un informe, el Fiscal de la Corte informó "nada
más ni nada menos que 'querellante, Elsa Pavez Cornejo, informa'
que su marido Jaime Gilson Sotelo Ojeda trabajaba como Jefe de grupo
del G.A.P. -Grupo de Amigos Personales del Ex-Presidente de la República
Exmo. Salvador Allende Gossens- y que estaba en La Moneda el día
once de septiembre de 1973...". "En abril de 1987 se querella
por presunta desgracia que pudo ocurrir a su marido." "Parece
una inocentada por decir lo mejor, tal cual parece otra inocentada
que la Comisión Asesora del Ministerio del Interior disponga
que por no existir antecedente alguno que impida el ingreso de Jaime
Gilson Sotelo Ojeda, se pronuncie favorablemente por su ingreso
al país".
"Una tercera y última inocentada parece el sumario
ordenado instruir para averiguar si al desaparecido Sotelo le ocurrió
o no una desgracia; sirva de excusa y muy valedera, que la Ley,
imperativamente lo ordenaba hacer, no obstante los 14 años
transcurridos y luego de ser público y notorio todo cuanto
ocurrió en La Moneda esa mañana del día once
de septiembre de 1973".
Este informe, termina pidiendo que sea aprobado el sobreseimiento
de la causa.
La Corte de Apelaciones de Santiago, el 13 de abril de 1978 aprobó
el sobreseimiento consultado.
El 27 de junio de 1991, Elsa Pavez, presentó ante el Quinto
Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía de Santiago, una nueva
querella criminal por los delitos de secuestro o arresto ilegal,
homicidio y probablemente inhumación ilegal cometida en perjuicio
de su cónyuge Jaime Sotelo y en contra de todos los que resulten
ser autores, cómplices o encubridores de estos delitos, rol
N°126465-6. De esta manera, al interponer esta acción
criminal, pretende colaborar en la búsqueda de la respuesta
concreta sobre lo que aconteció a Jaime Sotelo. Dicha causa
se encuentra en tramitación en estado de sumario.
También se hicieron denuncias a la Cruz Roja Internacional
y se solicitó información al SENDET (Secretaría
Ejecutiva Nacional de Detenidos) sin obtener resultados positivos.
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