| Juan José
Montiglio Murúa, casado, dos hijos, estudiante universitario,
militante del Partido Socialista, miembro de la Guardia Presidencial,
fue detenido el 11 de septiembre de 1973, al salir el último
grupo de personas que se encontraban al interior del Palacio de
La Moneda, sede de Gobierno. Fue trasladado al Regimiento Tacna
donde permaneció hasta el 13 de septiembre, fecha en que
fue conducido en un camión militar con destino desconocido
y hasta hoy permanece en calidad de detenido desaparecido.
Montiglio Murúa era miembro de la Guardia Presidencial,
más conocida por el calificativo de GAP, "Grupo de amigos
personales", aludiendo a una expresión del propio Presidente
de la República.
En ella se desempeñaba como jefe de una de las unidades,
encargada de dar protección a las residencias y locales de
la Presidencia y en sus actividades de seguridad usaba el nombre
de Aníbal Salcedo. Además, era estudiante universitario
y había cursado segundo año de Pedagogía en
Biología en la Universidad de Chile.
El día 11 de septiembre estaba en la residencia de Tomás
Moro y a las 7:30 horas, junto con el presidente Allende y 16 miembros
de la Guardia se dirigieron a La Moneda, recinto al cual pudieron
entrar sin dificultad.
Ese día 11 de septiembre de 1973, el Palacio Presidencial
de La Moneda, sede del Gobierno, fue tomado por efectivos de Infantería
y de tanques del Ejército, dirigidos por el General Javier
Palacios, a los que se sumaron más tarde Fuerzas de Carabineros.
A las 11 de la mañana comenzó el bombardeo de parte
de la Fuerza Aérea de Chile, que destruyó gran parte
de La Moneda.
La auxiliar de enfermería, Hilda Rosa Varas Gaete, que
se desempeñaba en sus funciones en la Presidencia, tuvo oportunidad
de ver ese día a Montiglio en La Moneda. La Sra. Varas, en
declaración notarial, señala que al salir del recinto,
de acuerdo a las instrucciones recibidas, se despidió del
Dr. Danilo Bartulín, que era su jefe, de Carlos Alamos y
de Aníbal Salcedo, nombre usado por Montiglio como se ha
señalado antes.
Los miembros de la Guardia Presidencial y otras personas permanecieron
en el Palacio hasta que recibieron la orden del Presidente Salvador
Allende de salir, lo que se hizo por una puerta de calle Morandé
80 del Palacio de La Moneda. Allí fueron encañonados
y golpeados por los Militares y se les ordenó tenderse en
el suelo con las manos en la nuca, estando incluso permanentemente
amenazados de ser aplastados por un tanque que se dirigió
hacia ese lugar.
Dos miembros de la Guardia Presidencial, Antonio Aguirre Vásquez
y Osvaldo Ramos Rivera fueron hechos prisioneros en el interior
de La Moneda y fueron enviados a la Posta de la Asistencia Pública
porque estaban heridos, algunos días después estas
dos personas heridas fueron detenidas y desaparecieron desde dicho
centro asistencial.
Otros miembros del GAP que venían de la residencia presidencial
de El Cañaveral y Tomás Moro, no alcanzaron a ingresar
en La Moneda, siendo detenidos en sus proximidades por Carabineros
e ingresados al recinto de la Intendencia de Santiago. Ellos eran,
entre otros, Gonzalo Jorquera Leyton, Williams Osvaldo Ramírez
Barría, Carlos Cruz Zavala y Domingo Blanco Tarrés,
todos los cuales integraban un grupo de aproximadamente 13 personas,
algunas de las cuales fueron posteriormente ejecutadas en tanto
que del resto de ellos se desconoce su situación final y
de alguno de ellos, incluso sus identidades.
Las personas detenidas en La Moneda permanecieron en la calle
Morandé hasta las 18:00 horas. A esa hora, estos prisioneros
fueron conducidos en dos vehículos militares al Regimiento
Tacna, ubicado a unas 12 cuadras del Palacio de La Moneda y que
estaba a cargo del Coronel Joaquín Ramírez Pineda.
Los sobrevivientes de estos acontecimientos han entregado la información
que permite reconstruir estos hechos: los prisioneros permanecieron
en el mencionado regimiento hasta el día 13 de septiembre.
Mientras estuvieron detenidos en ese Regimiento fueron obligados
a arrastrarse hincados, estar tendidos, con los brazos sobre la
nuca o de pie con los brazos en alto. Durante casi 48 horas debieron
permanecer en posiciones dolorosas, en terreno áspero o de
huevillo, siendo pisoteados por los militares que corrían
sobre ellos y que los golpeaban con las culatas de sus armas o les
proferían heridas con sus yataganes, con la permanente vigilancia
de guardias armados de ametralladoras, quienes los amenazaban y
solicitaban a los oficiales ejecutarlos de inmediato. Posteriormente
debieron permanecer en un sector denominado de los boxes o antiguas
caballerizas. Permanentemente, los prisioneros eran llevados a una
oficina ubicada en el segundo piso del Regimiento, donde eran torturados
e interrogados por personal del Servicio de Inteligencia Militar,
SIM. Posteriormente eran devueltos, en malas condiciones físicas,
a reunirse con los otros prisioneros y a continuar en las posiciones
dolorosas que les asignaban. Cada cambio de guardia comenzaba con
una golpiza a culatazos de los prisioneros.
Estos prisioneros eran 49 personas. De ellas se ordenó
liberar, al día siguiente, a los 17 funcionarios de Investigaciones
que integraban el equipo de protección presidencial y se
separó a algunos otros prisioneros. Finalmente quedaron como
prisioneros un grupo de personas, de las cuales se ha identificado
a 21 de ellos: diez asesores del Presidente de la República
o funcionarios del gobierno, diez miembros de la Guardia Presidencial
y un obrero. Los asesores del Presidente eran Jaime Barrios Meza,
ingeniero comercial, asesor presidencial y Gerente General del Banco
Central de Chile; Sergio Contreras, relacionador público
de la Intendencia y periodista; Daniel Escobar Cruz, Jefe del Gabinete
del Subsecretario del Interior; Enrique Huerta Corvalán,
Intendente de Palacio; Claudio Jimeno Grendi, sociólogo,
asesor presidencial; Georges Klein Pipper, médico, asesor
presidencial; Eduardo Paredes Barrientos, médico, asesor
presidencial y ex Director de Investigaciones; Enrique París
Roa, médico psiquiatra, asesor presidencial y miembro de
Consejo Superior de la Universidad de Chile; Héctor Ricardo
Pincheira Núñez, estudiante de medicina, asesor presidencial;
y, Arsenio Poupin Oissel, abogado, Subsecretario General de Gobierno
y asesor presidencial. Los miembros de la Guardia Presidencial,
que han podido ser identificados son los siguientes: José
Freire Medina, Daniel Gutiérrez Ayala, Oscar Lagos Ríos,
Juan Montiglio Murúa, Julio Hernán Moreno Pulgar,
Luis Rodríguez Riquelme, Jaime Sotelo Ojeda, Julio Tapia
Martínez, Oscar Valladares Caroca y Juan Vargas Contreras.
Además estaba el obrero Oscar Luis Avilés Jofré,
quien había concurrido a La Moneda en apoyo al Gobierno.
Alrededor de las 14 horas del día 13 de septiembre de 1973
estos prisioneros, amarrados de pies y manos fueron arrojados en
un camión militar, unos encima de los otros y fueron conducidos
fuera del Regimiento con destino desconocido.
Sin embargo, uno de los que logró sobrevivir y ha contribuido
a reconstruir estos hechos, es Juan Bautista Osses Beltrán,
quien fue llevado detenido al Regimiento Tacna, pero fue incorporado
a otro grupo de prisioneros, lo que le permitió salir con
vida después de estar en prisión en el Estadio Chile
y en el Estadio Nacional.
Osses señala en su extensa declaración que un grupo
de 13 miembros de la Guardia Presidencial acompañó
a Allende a La Moneda y fue detenido en su interior. Posteriormente,
junto con los demás prisioneros fue conducido al Regimiento
Tacna y allí fueron informados que serían fusilados
a las 12:00 horas de la noche, después que el fusilamiento
sería a las 3:00 horas y más adelante, se señaló
a las 6:00 horas. Osses ha reconocido que entre los detenidos en
el Regimiento Tacna se encontraban Héctor Daniel Urrutia,
Daniel Gutiérrez, Enrique Huerta, Oscar Lagos Ríos,
Juan Montiglio, Julio Moreno, Eduardo Paredes, Enrique París,
Georges Klein, Héctor Pincheira, Arsenio Poupin, Luis Rodríguez
Riquelme y Oscar Valladares.
El testigo fue sacado del Regimiento Tacna en la madrugada del
día 13 de septiembre de 1973 y conducido junto a otros detenidos
al Estadio Chile.
Beatriz Celsa Parrau Tejos, quien estuvo detenida en el Regimiento
Tacna, ha podido brindar algunos antecedentes importantes. Ella
estaba en INDUMETAL donde atendía a un herido en su calidad
de enfermera. A las 18 horas del 11 de septiembre, esta empresa
fue ocupada por Carabineros y todos los que allí estaban
fueron detenidos y conducidos a una Comisaría y el mismo
día, trasladados al regimiento Tacna. Allí supo que
estaban detenidos los que habían sido apresados en La Moneda
y a pesar de estar separada de ese grupo, tuvo la oportunidad de
verlos cuando iban al baño o cuando eran conducidos a los
interrogatorios. Allí vio a varios médicos, que conocía
por sus actividades profesionales y a dirigentes del gobierno. También
observó a numerosos grupos de otros prisioneros que ingresaban
o salían. El 13 de septiembre, a mediodía, a través
de las rendijas del galpón en que estaban encerradas unas
90 mujeres, Celsa Parrau pudo ver salir un camión del Regimiento
llevando bultos que parecían cuerpos humanos. Cuando las
sacaron del mencionado galpón, a las 14:30 horas, observó
que ya no estaban los prisioneros de La Moneda.
Por su parte, el Jefe de Investigaciones en La Moneda, el detective
Juan Seoane, permaneció entre los detenidos de La Moneda
hasta después del mediodía del 13 de septiembre, recuerda
entre los detenidos a "Aníbal", que era el apodo
político de Juan Montiglio. Seoane estuvo detenido y amarrado
hasta el momento en que pudo presenciar como se llevaban a los prisioneros
en el camión militar y quedaba solo.
Según testimonios de los sobrevivientes, ellos escucharon
de los militares que participaron en la operación, que los
habían llevado a los campos militares de Peldehue, ubicados
en Colina, donde habrían sido fusilados e inhumados.
Un soldado del Regimiento Tacna, que pudo presenciar parte de
los hechos, relata que los prisioneros fueron amarrados con alambre
y lanzados a un camión Pegaso del Ejército que integró
un convoy que salió del cuartel a las 14:00 horas aproximadamente,
mientras se ordenaba a todos los conscriptos permanecer recluidos
en sus cuadras y no transitar por los patios. En la tarde regresó
el contingente que había formado parte del convoy y se corrió
la voz entre los militares que los prisioneros habían sido
conducidos al predio que el Regimiento Tacna tiene en los campos
militares de Peldehue, en Colina, allí habrían sido
ultimados frente a un hoyo o fosa, de un diámetro de unos
cinco a seis metros y de varios metros de profundidad, que existía
a poca distancia de la vivienda empleada por el personal de guardia
del predio. Los prisioneros fueron colocados en grupos de a cuatro
al borde de la fosa y se les disparaba. Una vez ejecutados y arrojados
al fondo del foso, los uniformados lanzaron granadas para detrozar
los cuerpos y así continuaron las ejecuciones de cuatro en
cuatro. El soldado agrega que le correspondió ir al predio
mencionado a fines de septiembre de 1973 y encontró la citada
fosa tapada. Allí le confirmaron que se había enterrado
a los ejecutados en ese lugar y que éstos eran 26 ó
27, los que antes de ser asesinados gritaron consignas políticas
alusivas al gobierno de la Unidad Popular. Este soldado también
declaró que el segundo día de su permanencia en Peldehue,
un conscripto encontró, incrustado entre unos espinos, un
trozo de carne que era fácilmente identificable como una
oreja humana.
Sin embargo, esta matanza de prisioneros, no ha sido jamás
reconocida oficialmente ni se han entregado los cadáveres,
y las personas mencionadas, entre ellas, Juan José Montiglio
Murúa, se encuentran desaparecidas desde el 13 de septiembre
de 1973.
GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
Ante la detención y desaparición de Juan Montiglio
su cónyuge, que tenía dos hijos de 1 y 2 años
de edad, debió deshacer su hogar y trasladarse a vivir como
allegada con su madre y no se atrevió a hacer ninguna gestión
judicial durante varios años, aunque lo buscó en los
lugares habituales de detención.
El 15 de mayo de 1990 se presentó denuncia por presunta
desgracia ante el Quinto Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía
de Santiago, causa que roló con el N°126465-6. En el
escrito, la cónyuge, señora Rina Belvederessi, declara
que no se atrevió a iniciar acciones judiciales en ese tiempo
por el legítimo temor que sentía ante los acontecimientos
que comenzaban a precipitarse en el país. Señala:
"Fui una de las personas que quedó paralogizada ante
lo que ocurría. La seguridad de mis pequeños hijos
hizo el resto". Simultáneamente solicita que se oficie
a Policía Internacional, Ministerio de Relaciones Exteriores,
cementerios, Instituto Médico Legal, Registro Civil, etc.,
para tener todas las informaciones posibles sobre el destino de
su cónyuge. Actualmente (fines de 1992) la causa se encuentra
en tramitación, en estado de sumario.
Actualidad:
TERCERA- Roma, 6 de julio 2000
Italia: Familiares desaparecidos esperanzados por proceso a Pinochet-
La vicepresidenta de la Asociación de Familiares Desaparecidos
durante la dictadura militar chilena, Mirella García, expresó
en Roma su esperanza de que Italia abra un proceso en contra del
general (r) Augusto Pinochet por la detención y posterior
desaparición de cinco italo-chilenos bajo su régimen
(1973-90). Mirella García declaró ante el fiscal Giancarlo
Capaldo, quien tiene a su cargo la investigación preliminar
para determinar si existen las condiciones para iniciar un proceso
no sólo en contra de Pinochet, sino también del jefe
de sus servicios secretos, Manuel Contreras. Capaldo dirige la investigación
sobre la desaparición de Juan Montillo, Omar Venturelli,
Giovanni Maino, Jaime Donato y Dignaldo Pizzini.
Primera Linea 13 de Junio 2001
Exclusivo: Fiscal italiano indaga en Chile huella de Pinochet en
desapariciones
Desde el domingo se encuentra en el país el fiscal italiano
Giancarlo Capalbo, para avanzar en la investigación del desaparecimiento
forzoso de cuatro ciudadanos ítalo-chilenos detenidos durante
la dictadura. Aunque se trata de un proceso iniciado en Italia que
aún cursa su etapa instructoria, la causa ya fue motivo de
un exhorto a Chile solicitando la designación de un abogado
para Augusto Pinochet.
El viaje del instructor tiene como objetivo recopilar antecedentes
sobre los casos de Juan Bosco Maino Canales, Omar Roberto Venturelli
Leonelli, Juan Montiglio Murúa y Jaime Patricio Donato Avendaño.
Los dos últimos figuran en el informe de las Fuerzas Armadas
como lanzados al mar, frente a las costas de San Antonio.
Capalbo ya se reunió con los familiares de las víctimas,
la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y,
esta mañana, sostendrá un encuentro con los abogados
de derechos humanos Hugo Gutiérrez, Fabiola Letelier y Julia
Urquieta.
En la agenda del fiscal se cuenta para el jueves el interrogatorio
de algunos testigos y una cita con el juez a cargo del proceso por
la Caravana de la Muerte, Juan Guzmán, aún sin horario
establecido.
Aunque el proceso está aún en su etapa preliminar,
fuentes italianas aseguraron a Primera Línea que, al menos
en el caso Venturelli, estarían involucrados el procesado
general Augusto Pinochet, el coronel (r) Marcelo Moren Brito, el
abogado Alfonso Pollec Michaaud, además de los civiles Máximo
Vivanco, Pablo Márquez, Pedro Calderón y Nelson Ubilla.
La investigación del caso se desencadenó en 1998,
luego que el senador del Partido Verde Stefano Boco solicitara el
esclarecimiento de la desaparición de Venturelli.
Una de las particularidades del sistema judicial italiano es que
el juicio puede realizarse "por derecho de sangre", lo
que implica el inicio de procesos en ausencia, por delitos cometidos
en cualquier parte del mundo contra ciudadanos de la península.
De hecho, el ex directo de la DINA, Manuel Contreras y el ex agente
Raúl Iturriaga Neumann fueron procesados y sentenciados a
20 y 18 años de presidio, respectivamente, por el atentado
contra Bernardo Leighton y su esposa Anita Fresno, perpretado en
Roma en octubre de 1975.
Una vez presentada la denuncia penal, se designa a un fiscal para
que actúe como acusador público (en este caso, Capalbo),
en un proceso similar a la designación de un juez de primera
instancia. Cuando concluya su investigación, y si estima
que existen los antecedentes necesarios, el instructor puede iniciar
una acusación formal, la que debe ser resuelta por la Corte
de Asis, tribunal integrado por dos magistrados y seis personas
más.
En agosto del año pasado el fiscal envió a Chile un
exhorto por la desaparición de los cuatro casos mencionados,
todos consignados en el Informe Rettig. Sin embargo, fuentes italianas
aseguraron que en esa oportunidad sólo se trató de
una notificación para que Augusto Pinochet designara a un
abogado en Roma a cargo de su defensa en el juicio.
Además, otras fuentes aseguraron que en esta etapa del proceso
ya han declarado varios chilenos en calidad de testigos, entre los
que se cuentan los diputados socialistas Carlos Montes e Isabel
Allende, el escritor Luis Sepúlveda y la vicepresidenta de
la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Mireya
García.
Primera Linea 4 de Abril 2002
Corresponden a detenidos desaparecidos de La Moneda
La ministra en visita Amanda Valdovinos, a cargo de verificar información
de la Mesa de Diálogo sobre la ubicación de los restos
de unos 20 detenidos desaparecidos al interior del Regimiento Justo
Arteaga, de Colina, descubrió el lugar exacto donde fueron
inhumados clandestinamente los cuerpos tras el golpe militar del
11 de septiembre de 1973. Una fuente exclusiva confirmó a
La Voz que los restos están en un pozo de 15 metros de profundidad.
En enero pasado, los trabajos de excavación en el terreno
-que fue donado por la Iglesia Católica al Ejército
para prácticas de guerra antes del golpe militar- se concentraron
en una fosa de 15 por 13 metros, desde donde se han extraído,
hasta la fecha, más de 400 fragmentos óseos esparcidos
en una profundidad de cerca de tres metros.
Sin embargo, los estudios del suelo realizados por un botánico
y por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin)
permitieron precisar que los fragmentos corresponden a los restos
dejados por la remoción de las osamentas a finales de la
década del '70. La precisión de los especialistas
es tal, que se determinó que, por su ubicación fueron
arrastrados desde uno de los extremos del sitio de excavación
mediante el uso de una máquina retroexcavadora, cuyas características,
(marca, modelo y propiedad) están acreditadas en el proceso.
Pozo equivalente a seis pisos
Los fragmentos, entre los que se cuentan cráneos, falanges,
vértebras, dientes y arcadas, provienen de un pozo de unos
cinco metros de diámetro y unos 15 metros de profundidad
-equivalente a un edificio de seis pisos- donde fueron arrojados
los cuerpos, una vez fusilados los detenidos y dinamitados (mediante
granadas) en su interior. En los próximos días, las
excavaciones se concentrarán en ese lugar y no se descarta
que se verifiquen hallazgos de gran magnitud de osamentas.
Hasta el momento, con las recolecciones efectuadas, el Servicio
Médico Legal ha podido aproximar en una decena las personas
cuyos restos estaban en el lugar. Sin embargo, con las piezas dentales
y los antecedentes con que cuenta el proceso se han podido confirmar
cinco identidades, que sólo serán oficializadas una
vez agotadas las diligencias.
Los familiares de las presuntas víctimas han sido informadas
periódicamente por la jueza Valdovinos El último informe
entregado por la ministra a la Corte Suprema confirma, además,
los errores en el informe entregado por el Ejército a la
Mesa de Diálogo, ya que el lugar ha sido localizado gracias
a testimonios de lugareños y ex uniformados que se han acercado
voluntariamente al tribunal. Todos los antecedentes reunidos por
la ministra Amanda Valdovinos serán derivados a los tribunales
del Crimen o militares que correspondan para determinar a los responsables
de los homicidios y las inhumaciones y exhumaciones ilegales acreditadas
en la investigación.
¿Quiénes son?
Según el Informe Rettig, 21 fueron los detenidos de La Moneda
que terminaron trágicamente en Colina. Los asesores del Presidente
Allende Eduardo Paredes Barrientos, ex director de Investigaciones;
Enrique París Roa, Jaime Barrios Meza, gerente general del
Banco Central; Sergio Contreras, Daniel Escobar Cruz, Enrique Huerta
Corvalán, Claudio Jimeno Grendi, doctor Georges Klein Pipper,
Héctor Pincheira Núñez y Arsenio Poupin Oissel,
subsecretario General de Gobierno. Los miembros del GAP José
Freire Medina, Daniel Gutiérrez Ayala, Oscar Lagos Ríos,
Juan Montiglio Murúa, Julio Moreno Pulgar, Luis Rodríguez
Riquelme, Jaime Sotelo Ojeda, Julio Tapia Martínez, Héctor
Urrutia Molina, Oscar Valladares Caroca, Juan Vargas Contreras y
Oscar Luis Avilés Jofré.
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