| Manuel Ramón
Castro Zamorano, casado, 1 hija, militante del Partido Socialista,
fue detenido el 11 de septiembre de 1973, al salir del Palacio de
La Moneda, que estaba siendo bombardeado. Fue trasladado al Regimiento
Tacna donde permaneció hasta el 13 de septiembre, fecha en
que fue conducido en un camión militar con destino desconocido
y hasta hoy permanece desaparecido.
Manuel Castro era miembro de la Guardia Presidencial, más
conocida por el calificativo de GAP, grupo de amigos personales,
aludiendo a una expresión del propio Presidente de la República.
Había ingresado a esta Guardia en 1972 y en estas funciones
de seguridad era conocido por el seudónimo de Víctor
González.
En septiembre de 1973 había permanecido algunos días
con su familia y el 9 se presentó a su turno de guardia.
El día 11 de septiembre se encontraba de guardia en la residencia
presidencial de Tomás Moro y a las 6:00 horas se incorporó
a la comitiva presidencial que se dirigió a La Moneda permaneciendo
en ese lugar hasta su detención.
El 11 de septiembre, el Palacio Presidencial de La Moneda, sede
del Gobierno, fue tomado por efectivos de infantería y de
tanques del Ejército, dirigidos por el General Javier Palacios,
a los que se sumaron más tarde fuerzas de Carabineros. A
las 11 de la mañana comenzó el bombardeo de parte
de la Fuerza Aérea de Chile, que destruyó gran parte
de La Moneda.
Los miembros de la Guardia Presidencial y otras personas permanecieron
en el Palacio hasta que recibieron la orden del Presidente Salvador
Allende de salir, lo que se hizo por una puerta de calle Morandé
80 del Palacio de La Moneda. Allí fueron encañonados
y golpeados por los Militares y se les ordenó tenderse en
el suelo con las manos en la nuca, estando permanentemente amenazados,
incluso de ser aplastados por un tanque que se dirigió hacia
ese lugar.
Dos miembros de la Guardia Presidencial, Antonio Aguirre Vásquez
y Osvaldo Ramos Rivera fueron hechos prisioneros en el interior
de La Moneda y fueron enviados a la Posta de la Asistencia Pública
porque estaban heridos, algunos días después estas
dos personas fueron sacadas desde dicho centro asistencial, por
efectivos Militares, permaneciendo desde entonces en calidad de
detenidos desaparecidos. Otros miembros del GAP que venían
de la residencia presidencial de El Cañaveral y Tomás
Moro, no alcanzaron a ingresar en La Moneda, siendo detenidos en
sus proximidades por Carabineros. Ellos eran, entre otros, Gonzalo
Jorquera Leyton, Williams Osvaldo Ramírez Barría,
Carlos Cruz Zavala y Domingo Blanco Tarrés, quienes formaban
parte de un grupo de aproximadamente 13 personas, algunos de los
cuales fueron ejecutados en tanto que los otros permanecen en calidad
de detenidos desaparecidos.
Las personas detenidas en La Moneda permanecieron en la calle Morandé
hasta las 18 horas. A esa hora, estos prisioneros fueron conducidos
en dos vehículos militares al regimiento Tacna, ubicado a
unas 12 cuadras del Palacio de La Moneda y que estaba a cargo del
Coronel Joaquín Ramírez Pineda.
Los sobrevivientes de estos acontecimientos han entregado la información
que permite reconstruir los hechos: los prisioneros permanecieron
en el mencionado Regimiento hasta el día 13 de septiembre.
Mientras estuvieron detenidos fueron obligados a arrastrarse hincados,
estar tendidos, con los brazos sobre la nuca o de pie con los brazos
en alto. Durante casi 48 horas debieron permanecer en posiciones
dolorosas, en terreno áspero o de huevillo, siendo pisoteados
por los militares que corrían sobre ellos y que los golpeaban
con las culatas de sus armas o les proferían heridas con
sus yataganes, con la permanente vigilancia de guardias armados
de ametralladoras, quienes los amenazaban y solicitaban a los Oficiales
ejecutarlos de inmediato. Posteriormente permanecieron en un sector
denominado los boxes o antiguas caballerizas; desde allí
los prisioneros eran llevados a una oficina ubicada en el segundo
piso del Regimiento, donde eran torturados e interrogados por personal
del Servicio de Inteligencia Militar, SIM. Posteriormente eran devueltos,
en malas condiciones físicas, a reunirse con los otros prisioneros
y a continuar en las posiciones dolorosas que les asignaban. Cada
cambio de guardia comenzaba con una golpiza a culatazos de los prisioneros.
Estos prisioneros eran 49 personas. De ellas se ordenó liberar,
al día siguiente, a los 17 funcionarios de Investigaciones
que integraban el equipo de protección presidencial y se
separó a algunos otros prisioneros. Finalmente quedaron como
prisioneros un grupo de personas, de las cuales se ha identificado
a 21 de ellas: diez asesores del Presidente de la República
o funcionarios del gobierno, diez miembros de la Guardia Presidencial
y un obrero. Los asesores del Presidente eran Jaime Barrios Meza,
ingeniero comercial, asesor presidencial y Gerente General del Banco
Central de Chile; Sergio Contreras, relacionador público
de la Intendencia y periodista; Daniel Escobar Cruz, Jefe del Gabinete
del Subsecretario del Interior; Enrique Huerta Corvalán,
Intendente de Palacio; Claudio Jimeno Grendi, sociólogo,
asesor presidencial; Georges Klein Pipper, médico, asesor
presidencial; Eduardo Paredes Barrientos, médico, asesor
presidencial y ex Director de Investigaciones; Enrique París
Roa, médico psiquiatra, asesor presidencial y miembro de
Consejo Superior de la Universidad de Chile; Héctor Ricardo
Pincheira Núñez, estudiante de medicina, asesor presidencial;
y, Arsenio Poupin Oissel, abogado, Subsecretario General de Gobierno
y asesor presidencial. Los miembros de la Guardia Presidencial,
que han podido ser identificados son los siguientes: Manuel Ramón
Castro Zamorano, José Freire Medina, Daniel Gutiérrez
Ayala, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio Murúa, Julio
Hernán Moreno Pulgar, Luis Rodríguez Riquelme, Jaime
Sotelo Ojeda, Julio Tapia Martínez, Oscar Valladares Caroca,
Juan Vargas Contreras y Héctor Daniel Urrutia Molina. Además
estaba el obrero Oscar Luis Avilés Jofré, quien había
concurrido a La Moneda en apoyo al Gobierno, atendidas las circunstancias.
Alrededor de las 14 horas del día 13 de septiembre de 1973
estos prisioneros, amarrados de pies y manos fueron arrojados en
un camión militar, unos encima de los otros y conducidos
fuera del Regimiento con destino desconocido.
Sin embargo, uno de los que logró salir con vida y ha contribuido
a reconstruir estos hechos, es Juan Bautista Osses Beltrán,
quien fue llevado detenido al Regimiento Tacna, pero fue incorporado
a otro grupo de prisioneros, lo que le permitió salir con
vida después de estar en prisión en el Estadio Chile
y en el Estadio Nacional.
Osses señala en su extensa declaración que un grupo
de 13 miembros de la Guardia Presidencial acompañó
a Allende a La Moneda y fue detenido en su interior. Posteriormente,
junto con los demás prisioneros fue conducido al Regimiento
Tacna y allí fueron informados que serían fusilados
a las 12:00 horas de la noche, después que el fusilamiento
sería a las 3:00 horas y más adelante, se señaló
a las 6:00 horas. Osses ha reconocido que entre los detenidos en
el Regimiento Tacna se encontraban Héctor Daniel Urrutia,
Daniel Gutiérrez, Enrique Huerta, Oscar Lagos Ríos,
Juan Montiglio, Julio Moreno, Eduardo paredes, Enrique París,
Georges Klein, Héctor Pincheira, Arsenio Poupin, Luis Rodríguez
Riquelme y Oscar Valladares.
El testigo fue sacado del Regimiento Tacna en la madrugada del día
13 de septiembre de 1973 y conducido junto a otros detenidos al
Estadio Chile.
Beatriz Celsa Parrau Tejos, quien estuvo detenida en el Regimiento
Tacna, ha podido brindar algunos antecedentes importantes. Ella
estaba en INDUMETAL empresa tomada por los trabajadores, donde atendía
a un herido en su calidad de enfermera. A las 18:00 horas del 11
de septiembre, esta empresa fue ocupada por Carabineros y todos
los que allí estaban quedaron detenidos y fueron conducidos
a una Comisaría y el mismo día, trasladados al regimiento
Tacna. Allí supo que estaban detenidos los que habían
sido apresados en La Moneda y, a pesarde estar separada de ese grupo,
tuvo la oportunidad de verlos cuando iban al baño o cuando
eran conducidos a los interrogatorios. Allí vio a varios
médicos, que conocía por sus actividades profesionales
y a dirigentes del gobierno. También observó a numerosos
grupos de otros prisioneros que ingresaban o salían. El 13
de septiembre, a mediodía, a través de las rendijas
del galpón en que estaban encerradas unas 90 mujeres, Celsa
Parrau pudo ver salir un camión del Regimiento llevando bultos
que parecían cuerpos humanos. Cuando las sacaron del mencionado
galpón, a las 14:30 horas, observó que ya no estaban
los prisioneros de La Moneda. Por su parte, el Jefe de Investigaciones
en La Moneda, el detective Juan Seoane, permaneció entre
los detenidos de La Moneda hasta después del mediodía
del 13 de septiembre, momento en que pudo presenciar como se llevaban
a los prisioneros en el camión militar.
Según testimonios de los sobreviviente
s, ellos escucharon de los militares que participaron en la operación,
que los habían llevado a los campos militares de Peldehue,
ubicados en Colina, donde habrían sido fusilados e inhumados.
Un soldado del Regimiento Tacna, que pudo presenciar parte de los
hechos, relató que los prisioneros fueron amarrados con alambre
y lanzados a un camión Pegaso del Ejército, que integró
un convoy que salió del cuartel a las 14:00 horas aproximadamente,
mientras se ordenaba a todos los conscriptos permanecer en sus cuadras
y no transitar por los patios. En la tarde regresó el contingente
que había formado parte del convoy y se corrió la
voz entre los militares que los prisioneros habían sido conducidos
al predio que el Regimiento Tacna tiene en los campos militares
de Peldehue, en Colina, allí habrían sido ultimados
frente a un hoyo o fosa, de un diámetro de unos cinco a seis
metros y de varios metros de profundidad, que existía a poca
distancia de la vivienda empleada por el personal de guardia del
predio. Los prisioneros eran colocados en grupos de cuatro al borde
de la fosa y se les disparaba.
Una vez ejecutados y arrojados al fondo del foso, se habrían
lanzado granadas en su interior y así continuaron las ejecuciones
de cuatro en cuatro. El soldado mencionado, declara que le correspondió
ir al predio mencionado a fines de septiembre de 1973 y encontró
la citada fosa tapada. Allí le confirmaron que se había
enterrado a los ejecutados en ese lugar y que éstos eran
26 ó 27.
Sin embargo, esta matanza de prisioneros, que se habían rendido
y que estaban desarmados y maniatados, no ha sido jamás reconocida
oficialmente ni se han entregado los cadáveres, y las personas
mencionadas, entre ellas, Manuel Ramón Castro Zamorano, siguen
desaparecidas desde el 13 de septiembre de 1973.
GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
La familia de Manuel Castro Zamorano no realizó gestiones
judiciales por su desaparición, dado que era una familia
campesina que vivía en un pueblo alejado de los centros administrativos.
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